Una PWA permite acceder a una experiencia web que puede instalarse en determinados dispositivos y navegadores. Una aplicación móvil se distribuye mediante tiendas o canales propios y puede ofrecer integraciones más profundas con el sistema. No hay una elección universal: depende de cómo y dónde se usa el producto, y qué capacidades necesita.
Cuándo puede bastar una PWA
- El producto se utiliza principalmente desde un navegador y necesita compartir una sola experiencia web.
- El acceso mediante un enlace sencillo es importante para usuarios ocasionales o equipos externos.
- Las funciones requeridas funcionan bien con las capacidades web disponibles en los dispositivos objetivo.
- El equipo quiere desplegar actualizaciones web sin depender de cada revisión de una tienda de aplicaciones.
Cuándo valorar una app móvil
Una app nativa o multiplataforma puede ser mejor si el producto necesita integrar funciones específicas del dispositivo, distribución en tiendas, flujos recurrentes propios del móvil o requisitos de funcionamiento que la web no cubre de forma fiable. Las capacidades varían según sistema operativo y navegador; hay que probarlas en los dispositivos reales del público.
Incluye mantenimiento, pruebas en dispositivos, publicación, soporte, actualizaciones y evolución de las funciones. También cuenta cuánto esfuerzo supone para el usuario instalar y empezar a utilizar el producto.
Preguntas para tomar la decisión
- 01¿El usuario llega desde un enlace o vuelve a la herramienta a diario?
- 02¿Qué funciones del dispositivo son imprescindibles, no solo deseables?
- 03¿Debe trabajar sin conexión? ¿Qué datos y acciones se sincronizan después?
- 04¿Qué plataformas y versiones usan realmente los usuarios?
- 05¿Quién mantendrá y probará cada canal durante la vida del producto?
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